¿Cuándo se concede la incapacidad permanente total?

En materia laboral, la incapacidad permanente total, se refiere a aquella prestación que se le concede al empleado a causa de encontrarse inhabilitado para desempeñar las funciones que hacen parte de su labor habitual, pero no para otras que configuran una ocupación diferente. Para que alguien pueda convertirse en beneficiario, debe cumplir con una serie de requisitos, de ahí lo necesario de informarse bien para poder determinar que tan apto se es o no, para es para este soporte.

Una vez que alguna dolencia o padecimiento empiece a interferir con la profesión habitual es perfectamente pertinente la inhabilitación del desempeño para que el individuo cuente con el espacio requerido para su recuperación, sin embargo, a diferencia de la incapacidad absoluta, la que hoy nos ocupa da cuenta de que el trabajador puede hacer otro tipo de tareas.

Requisitos para acogerse a la incapacidad permanente total

Para explicar este apartado, es fundamental iniciar por indicar que se entiende por profesión habitual a aquella que engloba las funciones que el empleado desempeña en su cotidianidad y que son justamente las que cumplía cuando se presentó la dolencia o padecimiento.

Ahora bien, en cuanto a los requisitos para que se conceda la incapacidad permanente total, se valora que existan de manera previa tratamientos médicos o incapacidades temporales que sirvan de soporte para comprobar la existencia de la patología; de otro lado, el trabajador deberá tener menos de 65 años de edad y disponer del alta en la Seguridad Social.

De tratarse de una enfermedad de origen común, el paso a seguir será acreditar un periodo mínimo de cotización, mientras que si se trata de un accidente o de una enfermedad que no sea de orden profesional no se estipula el cumplimiento de dicho periodo.

¿Qué ocurre si no se llega a la cotización mínima?

Partiendo de que si se tiene menos de 31 años se debe haber cotizado por lo menos la tercera parte del lapso transcurrido entre los 31 y los 16, y de que si se es mayor de 31 años se debe haber cotizado la cuarta parte que comprende desde los 20 años hasta la fecha del acontecimiento, es posible que algunas veces no se llegue a la cotización mínima.

De ser esto una realidad, se puede optar por sumar el tiempo que le falta tal y como si fueran cotizaciones hasta alcanzar el mínimo pedido, igualmente, está la alternativa de solicitar la prestación de incapacidad permanente no contributiva, la cual se encuentra pensada para quienes nunca han cotizado o lo han hecho, pero de forma ineficiente.

Finalmente, no se debe perder de vista que existe una incapacidad permanente total normal u ordinaria que es el equivalente al 55% de la base reguladora y una incapacidad permanente total cualificada que puede incrementarse hasta un 75%.